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El Nacimiento De Sevastian

El Nacimiento De Sevastian
por: Nadja y Cesar

Siempre te dicen que el día que tengas un hijo nunca lo olvidaras y que el mundo cambiara, uno no entiende la dimensión de tales palabras hasta que ese día llega, todo comenzó el día 28 de Octubre de 2012 cuando la esperanza de que Sevastian llegará estaba más grande y con toda la fé que podíamos tener César y yo, el 10 de noviembre nuestras plegarias fueron escuchadas y nos dimos cuenta que seríamos papás por primera vez, todo cambio en ese momento y no imaginamos que seguirá cambiando el mundo día a día.

Pasamos un embarazo muy hermoso, antojos, achaques e innumerables episodios de sueño profundo todo alrededor del deseo del día en que nos encontráramos con ese hermosa criatura que tanto esperábamos, a la semana 16 supimos que sería Sevastian quien nos había elegido como padres y comenzaron los preparativos para su llegada.

Comenzamos a prepararnos para saber “qué nos esperaría y qué tendríamos que hacer” aunque obviamente la práctica supero por mucho a la teoría, pero en esos momentos de preparación con pilates y yoga prenatal y con el curso de preparación al parto, además de conocer a gente entrañable y que hasta el momento hemos seguido frecuentando y formando buenas amistades, conocimos lo que es el tener un parto humanizado, cosa que me empezó a inquietar y a llamar, el doctor que nos estaba atendiendo practicaba algunas cosas pero yo lo quería al 100%, llegando la semana 38 nos hicieron un monitoreo fetal, nunca entendí la razón del por qué del estudio, en ese momento me dijeron que ya estaba presentando contracciones, las cuales yo no las sentía, tras terminar el estudio y la revisión de rutina, el doctor comento que daría hasta el jueves 18 de julio, justo cuando se cumplieran las 39 semanas para que naciera Sevastian, de no ser así se tendría que hacer una cesárea, por qué no lo supe nunca.. pero justo un par de semanas antes había acudido a una plática con la doctora Karina Ledesma por lo que tras escuchar el ultimátum para que naciera mi bebé, me decidí a consultar una segunda opinión, el día 16 de julio por la noche comenzaron las contracciones o más bien empecé a sentirlas, al día siguiente tenía mi cita con la doctora Ledesma y me confirmo que de hecho ya tenía 1 cm de dilatación, y que Sevastian traía circular de cordón, además de que el trabajo de parto comenzaría en algún momento, no sabíamos si en unas horas o en una semana, pero que estaría al pendiente, en ese momento tomamos la decisión de encomendarle a ella tan preciado momento, le di el plan de parto que había estado haciendo con anterioridad y me comentó que se respetaría tal cual lo planteaba, lo que me hizo sentir que había tomado una muy buena decisión al cambiar de médico.

Tras salir de su consulta comencé a tomar té de canela, por qué nos comentó que eso podría ayudar en ese momento para el parto, ese día fui como de costumbre a mis clases de pilates, llegue manejando a nuestra casa a esperar que César llegara de Colima, cuando el llego aproximadamente a las 11 de la noche, las contracciones eran fuertes y no me permitían acostarme por lo que estuve deambulando por la casa toda la noche, alrededor de las 3:30 am decidí acostarme un poco ya que estaba muy agotada, pude quedar dormida y como a las 4:30am mi fuente se rompió, desperté y le comenté a César, me levante nerviosa, emocionada y con un cumulo de emociones que en este momento todavía no sé cómo describir.

Ya tenía la maleta lista, pero obvio olvide cosas, como el cepillo dental y de pelo, el chocolate con canela que teníamos planeado usar durante el parto, recomendación de la doula Elena Leyva, guarde mis instrumentos para masajes y más tarde llegamos al hospital, el camino se me hizo eterno, cuando llegue defendí ante la enfermera a capa y espada las indicaciones que llevaba por escrito de mi Doctora, que no se me pusiera suero, no se me acostara y que se le informará, indicaciones raras ya que están acostumbradas a otra manera de atender un parto, nada humano y muy rutinario, rasurar el periné, inducir el parto, y en el momento necesario hacer la episiotomía, situaciones que en mi caso no sucedieron.

No sé cuánto tiempo paso en realidad pero a mí se me hizo muy corto entre mi llegada al hospital y el arribo de la doctora, monitoreando a mi bebé, ya que para ese entonces todavía no sabía yo que él venía con dos y media circulares de cordón por lo que tenía que estar muy al pendiente de él.

Entre la hora en que se rompió mi fuente y el momento en que vi a Sevastían pasaron 18 horas, las cuales puedo recordar como momentos inolvidables acompañada de extraordinarios seres humanos, la Doctora Ledesma, mi doula Elena Leyva y mi compañero de aventuras, mi esposo César, las tres personas que me acompañaron durante los momentos más emocionantes de mi vida, centrándose en mi bienestar y en el de mi bebé, haciendo lo que yo pedía y buscando formas de que el dolor fuera más llevadero mientras llegaba el momento cumbre.

La doctora en nuestra primer consulta me ofreció la tina, la cual ya la traía en mente pero no tenía el valor para pedirla, debido a todos esos mitos que hay alrededor pero gracias a seguir mi instinto la pedí ya que llegue al hospital, el agua estuvo presente desde etapas muy tempranas del trabajo de parto ya que la regadera fue una excelente aliada en el alivio del dolor, así como el masaje y la aromaterapia, cosas inusuales en estos días dentro de un hospital tradicional, las enfermeras cada que llegaban al cuarto se quedaban viendo como si se estuviera frente algún rito de santería, en una ocasión la doula estaba frente a mí de rodillas, yo me encontraba sentada en la pelota de pilates y la doctora sentada tras de mí en la misma pelota, en eso entro una enfermera y su cara fue impactante, cosa de la que hasta estos días nos reímos mucho al recordarla.

Ya que se acercaba el momento, la Doctora Ledesma fue a llenar la tina y tanto Sevastian como yo estábamos ansiosos de entrar en ella, ya que pudimos hacerlo, recuerdo que fueron los momentos más apasionantes, era una sensación de bienestar y tranquilidad, donde sabía que el dolor cada que lo sentía nos avisaba que el momento de encontrarnos se acercaba, lamentablemente mi trabajo de parto comenzó a parar por lo que fue necesario la oxitocina, lo cual ocasiono que los dolores fueran cada vez más intensos y tras los días que había estado sin dormir pues ya no pude más por lo que se propuso el plan B, salir de la tina y poner la epidural, lo hice y a los 20 min de que pusieron la anestesia la cita a ciegas con Sevastian llegaba a su fin, nació al as 23:57 pm en una sala de parto sumamente cálida, llena de paciencia y empatía para lo que sucedía entre él y yo, nació con sus dos circulares y media que inmediatamente fueron atendidas por la Doctora, se hizo el corte de cordón tardío, se me mostro la placenta y se me explicaba lo que estaba sucediendo.

Esta es mi historia de parto, la cual me emociona cada que la recuerdo y la quiero compartir cada que es posible, fue una extraordinaria vivencia que desearía que todas las mujeres tuvieran una igual, donde sus derechos como mujer se respetaran, donde ellas estuvieran en primer instancia y no el bienestar o la comodidad de los médicos, la manera en que nacen nuestros hijos marca mucho de su futura historia por eso debemos de asumir el compromiso de respetar nosotras mismas nuestros derechos y hacer que se respeten, nuestra voz interna siempre nos dice que es lo adecuado, escuchémosla.

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Por: Karina Ledesma

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